Se incendia la catedral de notre dame


El devastador incendio que arrasó este lunes la catedral de Notre Dame de París dejó uno de los monumentos más visitados de Europa y uno de los símbolos más importantes de Francia sin techo y su característica aguja. Al día siguiente inició la campaña de recaudación de fondos para reconstruir la joya arquitectónica.

Las personas más ricas del país y las grandes empresas francesas no tardaron en responder al llamado de socorro de Emmanuel Macron con generosas sumas de hasta 200.000 euros (unos 225.000 dólares), y en menos de dos días las donaciones y contribuciones a nivel mundial sumaron alrededor de 850 millones de euros. El Banco Central Europeo donó 9 millones de euros, y el jueves a la causa se unió incluso el Comité Olímpico Internacional con 500.000 euros (562.000 dólares).

Entre los franceses, por su parte, se destacaron:

El multimillonario Bernard Arnault, propietario del grupo de artículos de lujo LVMH (Moët Hennessy y Louis Vuitton): 200 millones de euros

La empresa de cosmética L'Oréal: 200 millones de euros

El multimillonario François-Henri Pinault, dueño del grupo de empresas comerciales Kering, que incluye famosas marcas de lujo como Gucci, Balenciaga e Yves Saint Laurent: 100 millones de euros

La compañía energética Total:100 millones de euros

El grupo bancario BNP: 20 millones de euros

La empresa de publicidad JCDecaux: 20 millone
s de euros

Hermanos Martin y Olivier Bouygues, propietarios del operador de telecomunicaciones del mismo nombre: 10 millones de euros

La aseguradora AXA: 10 millones de euros

El banco de inversiones Société Générale: 10 millones de euros

Marc Ladreit de Lacharrière, director ejecutivo de FIMALAC: 10 millones de euros
La policia francesa anuncia la posible causa del incendio de Notre Dame

Teniendo en cuenta la rapidez con la que algunos empresarios y compañías han donado fondos para reconstruir la catedral, surgieron opiniones de que detrás del noble objetivo de ayudar al país a recuperar su patrimonio cultural podría haber otros motivos, como el deseo de beneficiarse de exenciones fiscales por donaciones o mejorar su imagen.

La legislación francesa prevé una reducción de impuestos del 60 % para los negocios que se dediquen a la filantropía cultural, mientras que en el caso de los particulares es el 66 % de su importe. En otras palabras, si una empresa dona 100 millones de euros, el Estado le permitirá quedarse con 60 millones que no le cobrará en forma de impuestos. 

El parlamentario francés Gilles Carrez, del partido de centroderecha Los Republicanos (Les Républicains), sostuvo en un comentario para Reuters que "es el público el que terminará cargando con el costo" del cual el Gobierno librará a los filántropos culturales.

"En cierto sentido, el desastre de Notre Dame se ha convertido en un tema unificador, por lo que quieren demostrar que también están vinculados", opinó Adrian Palmer, que encabeza la facultad de 'marketing' de la Escuela de Negocios Henley, agregando que las donaciones en este caso contribuyen a crear "asociaciones positivas" entre la población.

Por su parte, la familia Pinault ha querido salir al paso de estas especulaciones y ha difundido un comunicado en el que se dice dispuesta a renunciar públicamente a cualquier ventaja fiscal que pudiera obtener de su donación. El grupo LVMH también negó la información de que quería mejorar su imagen a través de la oferta pública de dinero.

"La única cosa que está en cuestión aquí es tratar de recaudar la mayor cantidad de fondos posible para abordar este asunto urgente, y eso va más allá de cualquier impuesto o de un cálculo contable", respondió el portavoz del grupo a Reuters. La familia de Bettencourt-Meyer no ha querido comentar el asunto. Tampoco se sabe si los demás donantes planean hacer uso de beneficios fiscales.

Los demás monumentos destruidos, a la sombra
La catedral de Notre Dame no es el único objeto de enorme valor cultural que ha sufrido enormes daños, pero la solidaridad unánime con la que se recaudaron enormes sumas para su restauración en cuestión de días suscitó preguntas y sentimientos contrariados de un gran número de usuarios de redes, que lamentaron que los monumentos históricos en destinos menos populares entre los turistas no recibieron tanto apoyo de la comunidad internacional a la hora de su destrucción.


Así, algunos recordaron la destrucción que ha sufrido Siria a lo largo de los años en los que la gran parte de su territorio estaba bajo control de los terroristas del Estado Islámico, que destruyeron antiguas iglesias, numerosos monumentos y patrimonio de la humanidad en Palmira


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